Ajustes y destajos. La retribución por piezas en los mercados laborales de la agricultura, la industria y los servicios: contratos, salarios y productividad

Simultánea V. Sala Arriaga

Viernes 4/09/2020

Héctor García-Montero (UPNA)

José M. Lana (UPNA)

El estudio de los destajos ha ocupado a una cierta literatura procedente de la teoría económica, la economía laboral y la economía del desarrollo (Stiglitz, 1974; Bardhan, 1979; Bardhan & Rudra, 1981; Baland, Drèze & Leruth, 1999; Lazear, 2000; Guiteras & Jack, 2017). En estos trabajos se han destacado las ventajas e inconvenientes de este tipo de contratos tanto desde el punto de vista del contratante como desde el punto de vista del trabajador. Las ventajas para los empleadores consistirían en asegurar la intensidad del esfuerzo del trabajador y el cumplimiento de los requerimientos de velocidad en la ejecución de las tareas, una productividad del trabajo más elevada y costes de supervisión inferiores. Entre los inconvenientes cabe señalar la inferior calidad del trabajo ejecutado, los eventuales daños causados al capital fijo durante su manejo, así como la dificultad de determinar el precio del trabajo. Desde el punto de vista de los trabajadores, este tipo de contrato presenta como ventajas un ingreso más elevado, logrado a costa de la intensificación del esfuerzo, la capacidad de autorregular y modular autónomamente ese esfuerzo, y una menor exposición a la disciplina externamente ejercida. Entre los inconvenientes que desaconsejarían su elección hay que incluir el hecho de que no queda garantizado un salario mínimo, como también la heterogeneidad de habilidades laborales, que haría este contrato interesante para los dos extremos de la escala de cualificación laboral: los muy cualificados y los sin cualificar.

Esta propuesta de sesión tiene como objetivo situar los contratos con remuneración por piezas como centro del debate. Nuestra voluntad es atraer tanto investigadores del sector agrario, como de la minería, la manufactura o los servicios. En todos ellos la retribución vinculada a la productividad ha sido una realidad palpable. Pero, ¿desde cuándo? ¿En qué contextos y condiciones se ha apostado, ya sea por parte de empleadores o de trabajadores, por esta modalidad contractual? ¿Quiénes, y en que contextos, se han mostrado reticentes a su aceptación? ¿Cuál era su extensión e importancia en los procesos de trabajo en los que se constata? ¿En qué tareas tenía encaje y en cuáles no? ¿Se utilizaban simultáneamente distintas modalidades de contrato para una misma tarea? Si este era el caso, ¿Qué motivaciones estaban detrás de la elección simultánea de uno u otro contrato? Y en lo que hace a la retribución en sí, ¿Cómo ha evolucionado ésta tanto en su expresión nominal como en términos reales? ¿Qué parte de la retribución era abonada en metálico y qué parte en especie? ¿Qué otros componentes –gajes, adehalas, propinas, gratificaciones, premios– han de ser considerados cuando de reconstruir la cuantía de la retribución se trata? Dado que el precio del destajo solía ser el resultado de un proceso de negociación específico, el “ajuste”, ¿Hasta qué punto siguen las mismas pautas o se diferencian las trayectorias de las retribuciones por tiempo y por piezas? ¿Qué incentivos están detrás de la elección de una u otra modalidad? ¿Es posible conocer la distribución interna de la recompensa dentro del grupo de destajistas? ¿Cuál era la composición de los grupos y cuál su jerarquía interna? ¿Existen sesgos por razón de sexo, edad o posición en la distribución interna del salario? Desde una perspectiva de género, ¿Preferían las trabajadoras el trabajo a jornal o el trabajo a destajo? ¿Era la discriminación salarial respecto a los varones igual en un caso y el otro? Por último, y dado que el destajo introduce incentivos a la productividad, cabe preguntarse si esta relación efectivamente se daba. Y si el contrato a destajo suponía elevarla ¿Por qué no se utilizaba a una escala más amplia y para un mayor número de tareas? Más aún, ¿Cómo hemos de abordar el análisis de la productividad desde esta perspectiva? ¿Mayor productividad en términos cuantitativos equivale a mayor eficiencia?

Las cuestiones aquí planteadas no agotan, ni mucho menos, el elenco de interrogantes que esta modalidad de remuneración plantea. Confiamos en que la celebración de un panel dedicado monográficamente a esta cuestión nos permita avanzar en la respuesta a estas cuestiones, pero también para poder plantear otras nuevas, no menos relevantes.

Comunicaciones aceptadas

MARTÍNEZ SOTO, Ángel Pascual; PÉREZ DE PERCEVAL, Miguel Á.  (Universidad de Murcia, España), A destajo o por administración, la dualidad del trabajo en la minería española contemporánea.

GOÑI MENDIZABAL, Igor (Universidad del País Vasco/EHU, España), «Aquí, cuando se está cansado, no se viene a trabajar: somos libres». Industrialización y trabajo a destajo en la industria armera vasca de principios del siglo XX.

JOVER, Gabriel (Universidad de Girona, España), A jornal y a destajo: técnica, eficiencia y conflicto en los contratos de trabajo. Mallorca, siglo XVIII.

IBARZ, Jordi (Universidad de Barcelona, España), Destajo y productividad en los trabajos de carga y descarga del puerto de Barcelona, s. XX.

NIETO, José A.  (UAM, España), ¿Aprendices o asalariados? Sobre las retribuciones laborales en la España del siglo XVIII.

GARCÍA MONTERO, Héctor; LANA, José-Miguel (UPNA-NUP, España), La remuneración por piezas en la agricultura española de los siglos XVIII y XIX: Tres casos de estudio.